Nando desde Maspalomas. E-MAIL 6 (22/06/2010)

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Nando desde Maspalomas. E-MAIL 6 (22/06/2010)

Mensaje por Nando el Sáb 20 Nov 2010, 23:44

Salí del aeropuerto y me esperaban 10 kilómetros cuestabajo, hasta el centro de santa Cruz de Tenerife. El peso de la mochila (14,5kg, peso en el aeropuerto sin la botella de agua) y la pendiente, trabajan laspiernas y en general los gemelos con dureza, prefiero subir que bajar. Alllegar mire las zapatillas y empezaban a romperse como si los dedos quisieranescapar de su prisión.

Tenia contacto con un par de personas, para poder alojarme en sus casas. Busqueun teléfono que me cedió una nacida en Argentina rebuena onda, que repartíafolletos publicitarios en la calle. Localice a un compañero con el que teníaamigos comunes que había conocido yo en India y él más tarde los conoció enIndonesia (que pequeñito es el mundo). Se portó de lujo, cama, cena, ducha.Conversamos fenomenal y pasamos la velada en el balcón, con el puerto de SantaCruz por escenario y una luna llena enorme, acompañados por su compañera depiso y un amigo nacido en Alemania que andaba de visita.

Al día siguiente me dieron algunos víveres y un paquetillo de tabaco quevinieron de escándalo y me despedí de ellos. Muchas gracias hermanos, nos vemosen el mundo.

Contacte con la otra persona, un canario de ideas sindicalistas que me tratofenomenal, me abrió su casa, llave en mano e hizo de ella la mía. Lo compartiótodo conmigo con la mejor voluntad.

Un día, fuimos a visitar a sus amigos de un grupo de payasos, tomamos unascervecitas e hicimos una prácticas en un local, en el que disfrute de lo lindo,me dolía la cara de tanto reírme y que difícil es hacer el payaso a propósito. Aprendímuchísimo y conocí gente lindísima en este grupo. Muchísimas gracias, fue comoun bálsamo redentor y me alegro mucho de haberos conocido.

Otro día, mi compañero canario me invito al teatro con otros amigos, una obradivertida y volví a reír. Conocí a una persona muy especial, que me encanto,achacada de artrosis, con una fuerza interior excepcional y con un corazónenorme (si me sigues por este blog, por favor mándame tu e-mail que me gustaríamucho poder hablar contigo). Me invito al día siguiente a ir al cine, pero nofui. Estaba en completa lucha meditativa con mi mente, porque me sentía fatalpor el hecho de que me lo tengan que dar todo.

Después del teatro, fuimos a cenar a una taberna y tapeamos de maravilla,recuerdo que el pulpo me hacía sentir más vivo que nunca y lo apreciaba ysaboreaba con una intensidad enorme (Cuantas cosas tenemos con normalidad y nole damos ninguna importancia, pasando desapercibidas como cosas cotidianas ycomo cambia el valor de las cosas, según las circunstancias).

Al final de la cena se partió la cuenta entre los cuatro que estábamos y mequede completamente parado. Uno de los chicos me miro, con ojos que en estasituación hablan por sí solos, con la lógica aplastante y más normal del mundo.Me salió una respuesta completamente espontanea;
- No me mires, vivo sin dinero. Paga mi compañero.

- Claro... vives sin dinero y que paguen los demás, mira que bien. Así vivo yo tambiénsin dinero.
No le di muchas explicaciones, sabía que no servirían de mucho y respondí;

- Yyy ...si.
En definitiva... realmente no pude lograr conectar completamente con mi amigocanario, debido a mis trabas a la hora de aceptar la energía que la lógicasocial impone, por estar acostumbrado a estar en la posición contraria a la queme encuentro, siempre disponiendo de dinero, atento a que necesitan los demás ydárselo, sin esperar nada a cambio y a dar las gracias si lo conseguía, porqueme dejaban sembrar en mi presente, (en una conversación con Vicente Ferrer ledije; -Padre, no sabe lo difícil que se está poniendo dar, cada día que pasa esmás difícil. Él riendo como siempre me contesto; -ya lo sé, que me vas aexplicar). Sigo haciéndolo en la medida que es posible, pero ahora no es nadamaterial lo que puedo ofrecer o compartir y se hace mucho más difícil, puestoque la mente normal está enfocada a lo material y todo el mundo sabeperfectamente lo que necesitan ellos, lo que necesitas tu y lo que necesitatodo el mundo, pero ninguno es realmente feliz o libre y anda dando palos ciegoy ese saber se convierte en su propio enemigo, cerrando la mente a cosas nuevasque aparecen constantemente.

Estar a este lado, me hace sentirme como el culo y requiere más intensidad enla meditación y la concentración, para no acabar en la frustración que genera,la social lógica mental. Me ayuda saber que la frustración no existe y si llegao me encamino hacia ella es porque en algún momento he perdido la atención enla observación de mi mente y el "ego" o el "yo" ha pasado atomar el control. Tener conocimiento de esto me facilita mucho no creartensiones que malgasten mi energía por causas irreales.

Amigo canario, te pido perdón y espero aceptes mis disculpas y quiero quesepas, que te estoy completamente agradecido de todo corazón, por todo lo quehas compartido conmigo.

Después de los días que pase con mi compañero, volví a la calle. Tenía bienclaro, que dormir en la calle es lo último y hay que intentar evitarlo.

Me acerque al albergue municipal, otra vez me encontraba en los mundos de lametadona, los tranquimacines, los colocones de cartón de vino y si me robas, temeto las tijeras por los ojos y todas esas cosas que tan normales, frecuentes ycotidianas, resultan para los trabajadores sociales.
Como de costumbre, había mucha gente y me dejaron una colchoneta para dormir enun recibidor entre dos módulos de habitaciones.

Hable con las educadoras, dejando siempre bien claro lo que hacía, que eradecisión propia y que en cualquier momento que alguien necesitara mi puesto, notendrían mas que decirlo.

Estuve un par de noches en la colchonetas y luego me dieron una habitación paratres noches.

En el comedor se comía mucho mejor que en los anteriores albergues. El pollo aparecíacon frecuencia en el menú, cosa que mi cuerpo echaba en falta. El trato con laseducadoras y la gente de los servicios fue muy buenos, con muchos fenomenal yme sorprendió los de seguridad, la buena onda con ellos y el saber estar, sinperder el sitio. Me pareció muy buena gente. Para estos trabajos, hace faltaalgo de vocación o por lo menos sentido común y no se deberían realizar estos,por un sueldo, sin que estas dos cosas no sean lo principal, por el interés delos "usuarios" y de la mismas personas que trabajan, porque la onda energéticaque hay, constantemente, agota a cualquiera.
Una mañana vi a un "usuario" (no me gustan nada las etiquetas decualquier tipo) en una silla de ruedas. Tenerife está completamente enpendiente y me di cuenta lo difícil que resulta la vida, para alguien en sillade ruedas. El compañero me pidió que lo acercara al consultorio médico. Teníauna ulcera en una pierna y el pie andaba muy cerca de la gangrena. Lo acerque ylo ayude. Conocí a la enfermera de curas, que era un sol. También lo ayudo y lotrato con cariño. El hombre sufría parálisis en un brazo y una pierna por otroproblema anterior y la enfermera intento ayudarlo para que fuera arehabilitación, pero se encontró con la barrera de la burocracia, no podíacambiar el médico desde donde lo tenía anteriormente, porque no tenía una direcciónen este distrito. Que estuviera en el albergue de la gente sin techo noimporta, no tiene dirección. Lo curioso del sentido común es que es poco común.

Al volver el hombre agradecido me quiso dar unas monedas y se las rechace dándolelas gracias y se quedo a cuadros. Luego me mando a por tabaco para él y me dioun paquetillo.

A los tres días de estar allí, apareció un ángel en la cola para entrar alcomedor. Surgió espontáneamente una conversación, con un vagamundo de un gradoespiritual y de percepción altísimo. Un fenómeno del dejarse fluir, de seguirlo que sentía y seguir las señales que le marcaba el universo. Lleno deexperiencias de todo tipo (que es lo normal que suele pasar cuando te dejasllevar). Estaba cerca los cuarenta, delgado como un palito. A los cinco minutosestábamos compartiéndolo todo (en cuanto a experiencias, porque materialmente andábamoslos dos igual, nada de nada). Estuvimos vagando juntos por la ciudad y noshicimos inseparables. Sentíamos alivio, porque el universo nos cruzara y pudiéramoshablar en estos términos y el entendimiento era mutuo. Pronto nació laconfianza y el cariño, que surge de la espontaneidad natural, cuando dospersonas están hablando abiertamente de sus sentimientos y experiencias.Disfrute mucho de su compañía y me consta, que el disfruto de la mía.

Los tres días de habitación que me habían dado se acabaron y un exceso de genteme puso en la calle a dormir. El vagamundo me enseño un buen sitio para dormirtranquilo, bajo la barra de un bar a la orilla del mar. Una vez acostado, aparecióotro que supongo dormía allí, digo supongo, porque le hable, no me contesto yse fue.

A la noche siguiente volví al sitio y la puerta estaba cerrada con unasabrazaderas y no pude volver a entrar, (ahora no supongo que no le gusto que lelevantara el sitio, es un hecho jajaja). Dormí en un jardín próximo.

A la tarde después de comer, el vagabundo y yo, íbamos a la biblioteca donde hacíamosel paripé, para poder echar una cabezadita en unos sillones que habían súper cómodos.Cogíamos un libro y nos colocábamos en posición de cómodos lectores sin quepudiera vernos la seguridad, para que no nos llamaran la atención, pero yoempezaba a roncar y me despertaba con todos los estudiantes partiéndose derisa. Es incompatible dormir en la calle y echar la siesta en la biblioteca.

El vagamundo cobro el paro que le había proporcionado otro ángel, que encontróen una oficina del INEM y que lo llevo prácticamente a empujones, a enterarseque le pertenecía y a hacer los trámites necesarios (me lo contaba y se le poníanlos pelos de punta). Me dijo;
- para lo que tú estás haciendo, no tienes que estar aquí. Tienes que estar engran Canarias en Maspalomas. Allí hay un comedor social donde las chicas quetrabajan allí, son fenomenales y ellas te van a ayudar. Me compro un ticket esamisma mañana para Las Palmas, tabaco de liar, comida para el viaje y noshicimos unas cuantas cañas que disfrutamos a cada trago, haciendo tiempo a quezarpara el barco.

Él partía a hacer el camino de Santiago en unos días, siguiendo su llamadainterior. Se perfectamente que estamos unidos. Compartimos de corazón y eso eseterno, siempre perdura y no se puede robar.

Tome el barco y me subí a la cubierta y lo vi alejarse del muelle hacia laplaza central. Al llegar se paró y volvió la vista atrás. Le hice señas con losbrazos, (ahora yo, tenia los pelos de punta), me los devolvió y desparecióentre las calles de la ciudad.

Sin palabras hermano, contigo no hacen falta.

Dormí como un bebe las tres hora que duro el trayecto hasta Las Palmas.
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